Por qué fallan las relaciones hoy: apego, vínculos y terapia psicológica | Psicóloga en Palma de Mallorca y online

Publicado el 21 de diciembre de 2025, 17:55

Cómo los estilos de apego viven las relaciones modernas

 

Las relaciones de pareja en la actualidad se viven con más libertad que nunca, pero también con más confusión, ansiedad y desgaste emocional. Desde la psicología, una de las claves más importantes para entender este fenómeno es el estilo de apego, un patrón relacional que se forma en la infancia y que condiciona cómo amamos, cómo nos vinculamos y cómo reaccionamos ante la cercanía o la distancia emocional.

En consulta psicológica, tanto en terapia individual como de pareja, es cada vez más frecuente escuchar frases como “no sé qué me pasa, pero cuando alguien se acerca me bloqueo” o “siento que quiero más de lo que me dan”. Estas vivencias no son casuales ni fruto de una sociedad “más fría”, sino la expresión de estilos de apego que chocan con la forma actual de relacionarnos.

El apego evitativo en un mundo que normaliza la distancia

Las personas con apego evitativo han aprendido, de forma inconsciente, que depender emocionalmente de alguien no es seguro. Por eso, aunque desean conexión, cuando la relación se vuelve profunda aparece el miedo, la necesidad de espacio o la desconexión emocional.

Las relaciones modernas parecen hechas a la medida de este estilo: vínculos sin etiquetas, contacto intermitente, dificultad para definir qué se quiere y una fuerte defensa de la independencia emocional. El problema surge cuando esta aparente libertad es, en realidad, una estrategia de protección frente al miedo a ser herido.

Numerosos estudios, como los de Mikulincer y Shaver, han demostrado que las personas con apego evitativo tienden a desactivar sus emociones en contextos de intimidad, lo que genera relaciones frías o ambiguas, especialmente dañinas para parejas con un estilo más ansioso.

En terapia psicológica observamos que muchas personas evitativas no se sienten “emocionalmente inmaduras”, sino profundamente confundidas: quieren amar, pero no saben cómo hacerlo sin sentirse atrapadas.

 

El apego preocupado y la ansiedad relacional constante

En el otro extremo se encuentra el apego preocupado o ansioso, caracterizado por una fuerte necesidad de cercanía, validación y seguridad emocional. Estas personas viven las relaciones con intensidad, pero también con miedo constante al abandono.

El contexto actual —mensajes sin respuesta, ambigüedad afectiva, ghosting, relaciones que empiezan y desaparecen sin explicación— es especialmente activador para este estilo. La ansiedad no surge porque la persona sea “demasiado intensa”, sino porque su sistema de apego está permanentemente en alerta.

La investigación iniciada por Hazan y Shaver, y ampliada posteriormente, muestra que las personas con apego ansioso interpretan la distancia como rechazo, lo que genera conductas de hipervigilancia emocional, dependencia y pérdida progresiva de la autoestima.

En consulta, muchas de estas personas llegan agotadas emocionalmente, convencidas de que “amar duele”, cuando en realidad lo que duele es vincularse sin seguridad.

 

El apego desorganizado: cuando el vínculo es fuente de miedo y deseo a la vez

El apego desorganizado es, probablemente, el más invisible y el más incomprendido en las relaciones adultas. No responde a un único patrón claro de acercamiento o evitación, sino a una mezcla caótica de ambos.

Las personas con apego desorganizado desean profundamente la conexión emocional, pero al mismo tiempo la intimidad activa miedo, desconfianza o sensación de peligro. El resultado suele ser una relación marcada por contradicciones: acercarse intensamente y, de repente, desconectarse, atacar o huir.

Este estilo de apego suele estar relacionado con experiencias tempranas de inseguridad, trauma relacional o figuras de apego impredecibles, donde la persona que debía cuidar también generaba miedo. En la vida adulta, esto puede traducirse en relaciones muy intensas, inestables y emocionalmente desgastantes.

Desde la psicología sabemos que el apego desorganizado no es una “forma de amar mal”, sino una estrategia de supervivencia emocional aprendida en contextos donde el vínculo no era seguro.

En las relaciones modernas, este tipo de apego puede pasar desapercibido o confundirse con “dramas”, “toxicidad” o falta de madurez emocional. Sin embargo, lo que suele haber debajo es una gran dificultad para regular las emociones y confiar en el otro sin sentirse en peligro.

El apego seguro: el gran ausente en las relaciones actuales

El apego seguro no implica relaciones perfectas, sino la capacidad de sostener la intimidad sin miedo y la autonomía sin culpa. Las personas con este estilo saben comunicar lo que sienten, toleran el espacio y pueden poner límites cuando no hay reciprocidad.

Sin embargo, en una sociedad donde no se ha priorizado la educación emocional, el apego seguro es menos frecuente de lo que nos gustaría. No porque sea innato, sino porque requiere autoconocimiento, regulación emocional y vínculos coherentes.

La buena noticia es que el apego no es una condena. La evidencia científica muestra que, a través de la terapia psicológica, es posible desarrollar un apego más seguro incluso en la edad adulta.

Feminismo, cambio social y el malestar emocional en muchos hombres

El feminismo ha transformado profundamente las relaciones. Ha cuestionado roles tradicionales, ha impulsado relaciones más igualitarias y ha dado voz a necesidades históricamente silenciadas. Desde la psicología, este cambio ha sido necesario y positivo.

Sin embargo, muchos hombres han vivido esta transformación sin herramientas emocionales para adaptarse. Han perdido el rol tradicional sin haber construido uno nuevo, y en ese vacío aparece la inseguridad, la evitación emocional o la desconexión afectiva.

Cada vez más hombres acuden a terapia psicológica con un malestar difícil de nombrar: no quieren reproducir modelos machistas, pero tampoco saben cómo vincularse emocionalmente sin sentirse vulnerables o insuficientes. Esta crisis de identidad relacional masculina no es un ataque al feminismo, sino una señal de que el cambio social necesita ir acompañado de educación emocional y espacios terapéuticos.

El verdadero conflicto: estilos de apego en un contexto sin contención emocional

Muchas relaciones actuales fracasan no por falta de amor, sino por la combinación de apego evitativo y apego preocupado en un contexto que normaliza la ambigüedad emocional. Personas que se atraen, pero que activan mutuamente sus miedos más profundos.

Desde la psicología, sabemos que amar no debería implicar ansiedad constante ni desconexión emocional. Cuando una relación genera más angustia que calma, no es una cuestión de “compatibilidad”, sino de patrones de apego no resueltos.

Terapia de pareja desde un enfoque integrador y respetuoso

En Aruna | Espai Segur abordamos la terapia de pareja desde un enfoque completamente diferente al modelo tradicional. Nuestro trabajo se basa en un protocolo propio, creado por Irene de Juan y Sara Colom, psicólogas formadas específicamente en el ámbito de la pareja y el vínculo, que entiende que las dificultades relacionales no pueden abordarse únicamente desde sesiones conjuntas.

Una vez se conoce la demanda de la pareja, el proceso terapéutico comienza con sesiones individuales, donde cada miembro trabaja con su propia psicóloga. Este espacio permite explorar de forma segura la historia personal, el estilo de apego, las vivencias relacionales previas y las emociones que muchas veces no encuentran lugar en el espacio compartido.

Posteriormente, este trabajo individual se integra en sesiones conjuntas de pareja, donde ambas psicólogas acompañan el proceso relacional desde una mirada empática, respetuosa y comprensiva. El objetivo no es buscar culpables, sino comprender la dinámica que se ha construido entre ambos y ofrecer un espacio donde el vínculo pueda ser observado, reparado si es necesario y transformado.

Durante el proceso se trabaja de forma específica sobre los estilos de apego, la reparación emocional cuando ha habido daño o ruptura de la confianza, y la incorporación de nuevas estrategias relacionales que permitan a la pareja comunicarse y vincularse desde un lugar más seguro.

Este enfoque permite un acompañamiento profundo, cuidadoso y adaptado a cada pareja, respetando los tiempos individuales y el proceso conjunto, entendiendo que para poder reconstruir un “nosotros” sólido, primero es necesario comprender cómo se vincula cada uno.

 

Este artículo se basa en modelos teóricos y evidencia científica ampliamente reconocidos en la psicología del apego y la terapia de pareja, integrados desde una mirada clínica y actual.


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